jueves, enero 31, 2013

Miguel Ángel Curiel




Acrílico sobre tabla: Antonio Martínez i Ferrer

Miguel Ángel Curiel
Luminarias
La leche sigue siendo el líquido más misterioso del universo. La leche iluminadora, nutriente, blanca. Los bobos animales que la producen, herbívoros, lentos, pesados, o las cabras, nerviosas, locas, alucinadas. La leche humana, la blanca y amarga leche humana, como la lengua amarga de un poeta escindido del mundo, de un poeta herido por la noche. La leche es inexplicable. Leche y sangre.


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